Discurso de Esperanza Aguirre: El necesario fortalecimiento de España

El necesario fortalecimiento de España

“Es triste y preocupante que haya que ocuparse de llamar la atención de la sociedad española acerca de fortalecer la propia idea de España. Mucho más triste habría sido que no hubiera nacido una idea como la de crear un Ciclo para “El necesario fortalecimiento de España”, una iniciativa que busca llamar la atención del poco cuidado que los españoles y, en primer lugar, los políticos, hemos puesto en cultivar esa idea y esos valores contenidos en esa palabra, España, que deberían estar en el centro de nuestra vida política.


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Sería insensato no reconocer que vivimos momentos de crisis. Y no me refiero únicamente a la crisis económica, me refiero a una crisis de valores que nos afecta a todos. Pienso en la devaluación que sufre la verdad en la España de hoy, en provecho de mentiras que, de tanto como se han repetido, se han convertido en verdades canonizadas por la corrección política. Falsas verdades que nadie puede poner ni siquiera en duda.

Como la decadencia del patriotismo. Basta contabilizar las escasas ocasiones en las que los políticos españoles pronuncian esa palabra. Hablo del miedo, del complejo, de la vergüenza a hablar con entusiasmo de España, de lo nuestro, de nuestra Historia, de nuestros grandes hombres y mujeres, de nuestros descubridores, de nuestros santos, de nuestros artistas y escritores, de nuestros logros, de la realidad indiscutible de que España, nuestra nación, es una de las más importantes de la Historia de la Humanidad.

Me gustaría acabar con eso de que “si alguien habla mal de España, es un español”.

Hace 40 años los españoles protagonizamos uno de los episodios más importantes de toda nuestra Historia: la Transición, el tránsito pacífico de una dictadura a una democracia avanzada, al nivel de las más abiertas y garantistas de todo Occidente. Un episodio contemplado con admiración por todos los extranjeros y que ha sido tomado como ejemplo por otros países en circunstancias parecidas.

La descalificación de la Transición, de la que deberíamos sentirnos orgullosos, que ahora pretenden algunos, no es solo injusta sino que es una muestra más de esa incapacidad de algunos en España para valorar lo nuestro y para regodearse con los errores que los españoles han cometido en la Historia.

Estar contentos y orgullosos de ser uno de los países fundamentales de la Historia de Occidente nos debe llevar a tomar conciencia de la importancia de compartir valores y principios occidentales con los países más avanzados. Valores y principios que también parece que hay miedo reconocerlos, pregonarlos y defenderlos sin complejos.

Por supuesto, que entre esos enemigos ocupan un lugar destacado los nacionalistas. Con su arma preferida: la mentira. Pero, si son graves los peligros que para el ser de España provienen de los nacionalistas, también hay que prestar atención a los errores y dejaciones de los no nacionalistas.

“Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”. Edmund Burke

Está en la mente de todos que, durante muchos, demasiados años, los constitucionalistas, los que tenían –teníamos- que haber defendido esa idea de España, como Nación que nos acoge a todos y como Estado de Derecho que todos nos protege, no han –no hemos- estado a la altura de las circunstancias.

Agradezco a los presidentes de las Fundaciones “Villacisneros”, Íñigo Gómez-Pineda, y “Valores y Sociedad”, Jaime Mayor Oreja, haberme invitado para tomar la palabra en esta tercera sesión del Ciclo “El necesario fortalecimiento de España”.